Mujeres Musulmanas no representadas

© Fotografía: M. Laure Rodríguez Quiroga

Hace unas semanas, se publicaba en el blog “Islam Murcia” una entrevista a Riay Tatary, definido (aún no se sabe por quién) cómo uno de los representantes de los musulmanes en la sociedad española. Sin ningún tipo de vergüenza, afirmó que en la Comisión Islámica de España no existen mujeres “porque no están preparadas”.

No cabe duda que esta afirmación pone sobre la mesa su pobreza espiritual y su rancia visión patriarcal, machista y misógina, que desde luego no tiene cabida en la Europa del siglo XXI.

Es evidente que las mujeres musulmanas ya no estamos preparadas para seguir aceptando las injusticias de género que se cometen en nombre del islam, de la misma manera que tampoco estamos preparadas para ser testigos mudos ante la evidente exclusión de las mujeres de las esferas públicas.

Somos la mitad de la sociedad y, por lo tanto, debemos esforzarnos para que nuestras voces se escuchen alto y claro. Queremos dejar de ser ese 50 por ciento silenciado, ocultado y marginado. Queremos que se dejen de calcar esos viejos esquemas ilustrados que trataban a las mujeres como seres infantiles e irracionales y, en definitiva, cuerpos sin cabeza sobre los que hay que tomar decisiones.

Las mujeres musulmanas queremos y necesitamos ser partícipes en el desarrollo de nuestras propias comunidades, promoviendo un debate sobre nuestras reivindicaciones, sobre nuestras necesidades, aportando visiones plurales y enriqueciendo la acción de la población musulmana en la sociedad española.

Se me ocurren infinidad de mujeres musulmanas que destacan en el Estado español: Ndeye Andújar, galardonada como una de las diez mujeres más influyentes en la esfera internacional; Isabel Romero, directora del Instituto Halal; Amparo Sánchez Rosell, presidenta del Centro Cultural Islámico de Valencia; Sirin Adlbi Sibai, investigadora del Taller de Estudios Internacionales Mediterráneos de la Universidad Autónoma de Madrid; Jadiya Candela, una de las pioneras del feminismo islámico en España; y otros tantos nombres más en los que podría incluirme a mí misma, como miembro (o miembra) del Comité Ejecutivo del Instituto de Estudios Euromediterráneos de la UCM y directora de mi propia consultora en temas sociales.

Desde hace siglos, las mujeres hemos venido luchando contra ese techo de cristal que limita nuestro acceso a las tomas de decisión y poder. Esta actitud, ni responde a la cosmología islámica, ni es de recibo en la sociedad española actual, enorgullecida por unas políticas de igualdad (a pesar del cierre de su Ministerio) que dan mayor protagonismos al género femenino. El empoderamiento, el protagonismo y liderazgo femenino musulmán deben convertirse en una de las prioridades de las agendas políticas y sociales, necesarias para erradicar la violencia de género en el marco de las comunidades musulmanas. Ha llegado la hora de que dejen de tratarnos como objetos pasivos de estudio y de control, para permitir convertirnos en sujetos activos de participación. Concluyo ante el interrogante: ¿están nuestros líderes preparados para ello?

Texto original publicado en Cambio16: http://www.cambio16.es/opinion/laure/0001/laure.php#
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