El imparable crecimiento del feminismo islámico

La ética islámica tiene las herramientas para luchar contra la violencia de género y la discriminación

© Fotografía: M. Laure Rodríguez Quiroga

Dicen que el siglo XXI se convertirá en el referente histórico de las reivindicaciones de los derechos femeninos. Es obvio que las mujeres musulmanas no somos ajenas a ese cambio, sumándonos al compromiso incondicional de resistencia frente a las injusticias de genero.

En la década de los 70 se empieza a producir el giro de la conciencia feminista, a través de lecturas inmanentes de los discursos desarrollados hasta ese momento y realizando una crítica a los dispositivos de poder promovidos por el “feminismo tradicional”. La visión universalista y totalizadora del concepto de “mujer” no tenía en cuenta a esas otras mujeres periféricas que no se sentían identificadas con los postulados defendidos.

Los presupuestos ideológicos que el feminismo secular europeo mantiene dan por sentado que el islam es el causante de la opresión de la mujer, por lo que el único camino para la salvación femenina será el abandono de su fe.

Desde una visión eurocéntrica, se mantiene la universalización del concepto feminista cuya lectura unidireccional es la secularización. Adoptando posturas colonialistas del pasado, se autoproclama como el modelo universal de valores de igualdad mas avanzado y, por lo tanto, la referencia a seguir.

En ese contexto, surge el Feminismo Islámico como el movimiento que reivindica la posibilidad de igualdad entre mujeres y hombres en el marco del islam, en un intento de validar y reconocer la posibilidad de alcanzar la plena igualdad entre los géneros a partir de la esencia coranica.

Como seres racionales, tenemos la absoluta capacidad de tomar las decisiones que afecten a nuestras vidas, sin necesidad de criterios paternalistas que dirijan nuestras acciones.

Han pasado ya varias décadas y las mujeres musulmanas nos hemos convertido en un referente de lucha y cambio en nuestras propias sociedades y comunidades. Desde nuestra condición de musulmanas denunciamos el patriarcado como un sistema de opresión de una parte de la humanidad sobre la otra. Es evidente que en nombre del islam se cometen todo tipo de injusticias sobre las mujeres por lo que es nuestro deber y derecho proclamar lo que consideramos justo.

Exigimos la recuperación de la ética coranica que permita eliminar cualquier forma de discriminación de genero. Así, mantenemos que cualquier tipo de violencia hacia las mujeres supone una violación de los preceptos del islam, una tergiversación de los textos sagrados y una degradación de las fuentes originales.

Debemos reclamar el manto de las autoridades políticas, intelectuales y religiosas para luchar contra cualquier forma de injusticia hacia las mujeres, sin obviar nuestro marco referencial. La ética islámica contiene las herramientas para la lucha contra la violencia de género, y es desde ahí desde donde debemos mantener un compromiso firme para proclamar nuestro derecho legítimo a desarrollarnos psicológica, social y espiritualmente.

Anuncios