Las hijas de la liberación

 

© Fotografía: M. Laure Rodríguez Quiroga

A lo largo de estas semanas, numerosos periodistas se han puesto en contacto conmigo interesados en los acontecimientos que están sucediendo en Túnez y Egipto. Parece que ser musulmana, la convierte a una en experta de materias internacionales. Lejos queda de mi intención aventurarme a realizar un análisis político de la situación. Sinceramente, ni poseo los conocimientos ni considero que pueda aportar nada relevante. Sin embargo, existe un dato que parece haber llamado poderosamente la atención a los medios sobre el que sí me gustaría poder reflexionar: la participación activa de las mujeres en las masivas protestas populares.

Parece que sorprende ver a mujeres ocupando las primeras filas o simplemente protestando, como si el islam fuese contrario a la libertad de expresión o a la lucha contra la tiranía en la que no solo ellas, sino el conjunto de la sociedad ni tan siquiera pudieran acceder a unos derechos más que elementales.

Realmente considero que, históricamente, en todas las sociedades las mujeres han tomado un papel protagonista en las revoluciones liberales y en la lucha contra los gobiernos y sistemas opresores. Sin embargo, la evolución de las sociedades ha sido contada desde una perspectiva androcéntrica, silenciando las aportaciones femeninas.

Tal vez en estos momentos exista mayor sensibilidad a las cuestiones de género y por ello las noticias otorgan una visibilización de la acción femenina. En el caso norteafricano, parece que el hecho despunta dada la inneglable visión estereotipada de la sumisión de la mujer musulmana, y por lo tanto su movilización en cadena otorga un mayor sensacionalismo mediático.

Es evidente, y no se puede negar, que en comparación con décadas anteriores las mujeres egipcias han logrado movilizarse de manera autónoma, desarrollando un liderazgo femenino sin parangón. No me cabe la menor duda que la alfabetización cada vez más extendida de las nuevas generaciones está permitiendo convertir la educación en una de las herramientas más eficaces para el empoderamiento y la liberación.

Basta acercarse a las universidades para observar cómo mayoritariamente son mujeres las protagonistas en la búsqueda del conocimiento y, por lo tanto, en la consecución de una conciencia de los derechos legítimamente emanados del Corán.

Creo que es precisamente ahí donde radica la acción y el compromiso de estas mujeres, imbuidas de valor para enfrentarse a un sistema que ha traicionado ese mensaje de salvación que permite a mujeres y hombres embriagarse de una libertad individual, consciente y racional.

La construcción de gobiernos oligárquicos converge en personajes tiranos que bajo la imposición pretenden dominar a la ciudadanía, los cuales son totalmente contrarios a la cosmología islámica.

Ellas, las mujeres, parecen haberse convertido en la insignia de la exigencia de una democracia íntimamente relacionada a la revelación coránica. Una democracia que implica dar la voz a su ciudadanía, para que el Estado esté al servicio del pueblo y no al contrario.

Artículo original publicado en: http://www.cambio16.es/opinion/laure/0007/laure.php#

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