Relaciones de género en el Islam

 

© Fotografía: M. Laure Rodríguez Quiroga

El Corán reconoce la diferencia biológica entre mujeres y hombres, pero no las asigna a ningún simbolismo de género

La mayor parte de las personas da por sentado que el islam es discriminatorio hacia las mujeres. Es evidente que el uso de la racionalidad no es el plato de fuerte de quienes pretenden seguir manteniendo unos análisis de la cosmología islámica basados en unas creencias, normas, derechos, obligaciones y relaciones entre hombres y mujeres ontológicamente preferentes hacia lo masculino.

No me cansaré de repetir que debemos cuidar nuestra obligación en la búsqueda del conocimiento, para que nos permita alcanzar una libertad de pensamiento capaz de examinar nuestro alrededor desde una dialéctica bien estructurada. De esta forma, debemos realizar una clara diferenciación entre el islam como constructo teórico (e incluso ideológico a partir de una revelación), y otra bien distinta, las praxis o las formas en cómo se interpreta esta “teoría”.

Es evidente que el islam no es algo tangible, sino que en base a unas fuentes de referencia las personas realizan una serie de interpretaciones. Especialmente en la era moderna, quienes se han atribuido el derecho legítimo a la erudición y en consecuencia a la exégesis coránica han sido principalmente hombres, anclados en una concepción absolutamente patriarcal y totalmente alejada de una hermenéutica en clave de género.

Llegados a este punto, creo importante desmantelar el erróneo concepto que se asume de las relaciones de género en el marco islámico, tanto en el interior como fuera de las comunidades musulmanas. Parto de una idea que desestructura el orden patriarcal, asumiendo la dimensión igualitaria en base a la consecución de la equidad en la Tierra. Esta es verdaderamente la raíz de las relaciones de género en el marco del islam, donde independientemente de los atributos humanos, todas las personas son iguales. El valor espiritual supedita al cuerpo físico, por lo que las únicas diferentes entre los seres humanos radican en su praxis moral, no en su sexualidad.

Es cierto que el Corán reconoce la diferencia biológica entre mujeres y hombres, pero no asigna estas diferencias a ningún simbolismo de género. De esta forma, ni se vinculan a ellos y a las féminas roles de género específicos, ni se afirma que se estructuren en función de su biología. Muchísimo menos se sostiene que las diferencias biológicas les haga desiguales.

Si bien en el Corán se presentan algunas diferencias de trato entre mujeres y hombres (especialmente en lo relacionado al matrimonio), esto no significa que se construya en base a una desigualdad. A modo de ejemplo, tomaré como referencia la Ley Integral contra la Violencia de Género española, en la que se otorga diferencias de trato en función del sexo del agresor y la víctima. Si es evidente que en este caso no se potencia la desigualdad, sino que se toman medidas de discriminación positiva hacia el grupo de mayor vulnerabilidad, ¿por qué no trasladar esta lógica al islam?

La desigualdad de los géneros responde a una construcción social cuyo principal responsable es el patriarcado. Un sistema totalmente contrario a la epistemología coránica y que nos impide desarrollarnos en libertad e igualdad.

Artículo original publicado en Cambio16: http://www.cambio16.es/opinion/laure/0009/laure.php#

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