Cortinas de humo: del niqab a la excusa

© Fotografía: M. Laure Rodríguez Quiroga

La prohibición del niqab en el espacio público francés, castiga a las víctimas de violencia de género en vez de liberarlas

Muchas son las personas que se preguntan si la prohibición en Francia del mal llamado burka tendrá algun tipo de repercusión a nivel internacional, si países vecinos (entre ellos el nuestro) harán una calcomanía de esta ridícula ley de la que nos han hecho creer que es una medida de protección, la única parece ser, para luchar contra un símbolo de opresión hacia las mujeres, a saber de los daños colaterales que pueda ocasionar.

Después de tomar aire tras una evidente carcajada, vuelvo a recuperar mi seriedad y sobriedad ante este asunto. Me siento enfadada conmigo misma por haber caído en la tentación de comer de la manzana prohibida y dedicar un tiempo de mi vida para escribir sobre un tema que me produce el mayor de los desprecios. Pero ¿qué puedo hacer cuando hoy me he despertado con una avalancha mediática? Me siento como una actriz oscarizada, convertida en un centro de atención cuyo interés busca recoger mis opiniones sobre un tema en el que he reiterado mi negativa a cosificar el cuerpo de las mujeres. Y aquí estoy, “obligada” por las circunstancias de la actualidad a caer en la trampa de las estrategias del poder para posicionarme en contra de esta cortina de humo que lo único que busca es evitar tocar temas verdaderamente importantes.

Una y otra vez se toma como referencia el contexto europeo, como si Europa fuese un espacio homogéneo. La realidad de cada país y la forma de regular las distintas prácticas tiene que responder a cada contexto concreto. Que Francia tome unas medidas determinadas no quiere decir que sean aplicables al nuestro. Para empezar, Francia es un país erigido sobre una república, un Estado laico y una política tendente al asimilacionismo. Por su parte, España es una país con la presencia de una monarquía, cuyo gobierno se declara aconfesional y cuyas políticas se han dirigido al multiculturalismo (aunque no manejado de la forma más equitativa).

En la sociedad española ¿Cuál es el objetivo del debate en la regulación de estas prendas? ¿la liberación de la mujer? ¿motivos de seguridad? ¿una forma más de censurar el Islam en espacios públicos?

Se supone que el objetivo es liberar a las mujeres porque se considera que sufren una situación de violencia de género. Su prohibición es totalmente ilógica desde este concepto porque castiga a la víctima en vez de liberarla de esa responsabilidad. Algo tan absurdo como pretender decir que se debe sancionar a las mujeres maltratadas ante una agresión. Pero cuidado con la trampa cuando se nos intenta convencer que los victimarios de estas mujeres, aquellos que coacciones u obliguen a llevar la prenda, seran castigados con hasta un año de prisión y 30.000€ de multa (el doble si la mujer es menor de edad). ¿Cuántas veces una mujer que se encuentra en las redes de una situación de violencia es consciente de estarlo? No soy muy dotada en materia legal, pero algo me dice que no sería acorde a la Ley contra la Violencia de Género y la Ley de Igualdad de las cuales nos hemos alzado con orgullo.

Si bien tiendo a confiar en la buena fe de las personas, en materia de política, se me enciende la alerta olfativa ante un tufo a usos electoralistas de ese miedo y rechazo que provoca las diferentes prácticas, a veces erróneas, de las personas musulmanas.

Sinceramente, me niego a argumentar sobre el niqab o el burka o defenderlos porque además de no formar parte de la revelación coránica, son utilizados en el contexto europeo por grupos sectarios politizados con un claro objetivo de reclusion del género femenino al ámbito de lo doméstico. Además, en el caso español hablamos de una treintena de mujeres que se cubren con un niqab frente a las 600.000 musulmanas aproximadas que existen. El burka directamente, ni se ha detectado. Entonces ¿cómo puede ser posible esta alarma?

Por más que le doy vueltas, no entiendo el motivo del debate español ni la necesidad de regular una práctica que no nos afecta. Como Trabajadora Social puedo afirmar que en este país, con larga tradición en no actuar políticamente hasta que ya no existe remedio ¿pretenden hacernos creer que todo esto puede estar amparado en una medida de prevención?

Una vez más nuestros cuerpos son utilizados como barrera de contención. Somos cruelmente reducidas a una cosificación burda de nuestra existencia bajo la excusa de nuestra salvación, como si una necesidad imperiosa aclamase el deseo de colgarse la medalla de los salvadores de las musulmanas oprimidas, a pesar de que con ello se subyuguen los derechos de algunas.

Soy la primera en considerar que el burka o el niqab son una materialización de la agresividad machista hacia el género femenino, pero insisto en la necesidad de combatir cualquier tipo de violencia hacia las mujeres. Se deben impulsar las medidas necesarias que puedan penar los actos de quienes promuevan cualquier tipo de terrorismo de género, librando a la mujer de responsabilidades o daños adicionales.

 

Publicado en Webislam

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