Monstruos Femeninos

La forma en cómo se concibe la historia de las mujeres y su evolución acerca del imaginario social femenino debe ir acompañada de una mirada y análisis de sus representaciones, sus mitos y de la decodificación de sus imágenes. El asentamiento, la difusión y reproducción de unas identidades sociales, en especial las relativas a la construcción de lo “femenino”, condicionan la percepción del mundo y de las relaciones entre los géneros.

Centro la mirada en la Europa medieval, donde la “inferioridad natural” de las mujeres y la “superioridad natural” de los hombres, se esgrimieron como los presupuestos ideológicos desde los que interpretar, valorar y regular la diferencia sexual. Así, mientras algunas mujeres tendían a separarse del orden establecido y abrían las puertas a espacios de libertad alternativos, surgía otro movimiento de carácter académico, representado por hombres, que no dudaron en recuperar los argumentos postulados por Aristóteles sobre la “polaridad de los sexos”, claramente hostiles a las mujeres.

Especialmente a partir del siglo XIII, Europa se convierte en un hervidero de debates y géneros literarios sobre los que dibujar la demonización de las mujeres, como reacción misógina a las negativas de algunas féminas a cumplir con las funciones que la sociedad establecía para ellas, en lo que vino a llamarse la Querella de las Mujeres.

Siglos más tarde, a través del denominado “terror gótico”, diversos autores recuperaron la figura del “monstruo femenino”, utilizándolo para estigmatizar a las mujeres y como respuesta a la encarnación de esos miedos primordiales en una sociedad patriarcal.

El universo simbólico acerca del ideal de la feminidad toma forma a través del mito femenino bajo el paraguas protector de las necesidades androcéntricas del patriarcado, como respuesta a la ruptura de los roles patriarcales asignados para la mujer. Estigmatizándolas, mantendrían en estado de sumisión a aquellas mujeres que pretendían seguir los pasos de las feministas.

La figura mítica de la mujer vampira puede ser ampliamente analizada, como metáfora de aquellas mujeres insurrectas que desde la Querella venían proclamando mayor libertad, y por lo tanto podían poner en peligro la construcción de un sistema que mantenía en absoluta abnegación a las mujeres. La característica del ser maligno que se alimenta de la sangre de sus víctimas reflejaba la satanización de aquellas mujeres que no aceptaron el orden establecido, lo que auguraba la intencionalidad de advertir del peligro del efecto llamada de los discursos feministas.

La literatura y el mito han desempeñado un papel fundamental en la configuración de las identidades de género, y aún hoy en día lo siguen haciendo cuando, por ejemplo, realizamos un análisis de los cómics y el papel de los personajes femeninos que en ellos se reflejan. Las superheroínas, encarnadas en una imagen sexy y trajes minúsculos siguen siendo muestra del sexismo que impera en nuestra sociedad, a pesar de los cambios conseguidos.

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