Ecofeminismo Islámico

© Fotografía: M. Laure Rodríguez Quiroga

Precisamos recuperar el principio femenino para destruir los cimientos de modelos patriarcales

Si para algunas personas hablar de feminismo islámico ya es un oxímoron, añadir el término ecológico ocupa una discordia difícil de diluir. Reconozco que el islam alberga un amplio abanico de elementos acordes a una ética ecológica y a una conciencia feminista. Sin embargo, el desarrollo tecnológico y económico de la era moderna ha pervertido todo un sistema de valores, que ha dado paso a una explotación y degradación medioambiental, así como a la subordinación y opresión de las mujeres.

La revolución científica promovida desde Europa a partir del siglo XV se cimentó sobre la base del proyecto de dominación patriarcal occidental, que no dudó (ni recela en la actualidad) en destruir la vida y amenazar la supervivencia. El mundo entero se diseñó a partir de este modelo colonizador, extasiado del apetito de explotación de recursos. La licencia ética y empírica promovida desde la ciencia moderna no solo justificó la dominación y superioridad del hombre sobre la naturaleza, sino que también se trasladó ese mismo esquema hacia relaciones de poder desiguales hacia las mujeres.

En el nombre del desarrollo y el progreso se está ejerciendo una violencia no sólo hacia la naturaleza, sino también una dominación directa y/o subliminal hacia las mujeres. La modernización ha buscado los cauces para convertir la naturaleza y las mujeres en objetos pasivos con el fin de ser usados y explotados. Aunque el patriarcado tiene un origen milenario, este modelo de desarrollo ha propiciado que el trato sea más virulento, si cabe. Naturaleza y mujeres han pasado de ser creadoras y sustentadoras de la vida a ser consideradas meros recursos de explotación, despojándolas de su productividad y poder.

Las comunidades musulmanas han perdido el horizonte de la cosmología islámica, en donde el ser humano forma parte de un todo integrado, en donde se dibuja una forma de estar en el mundo. Este (mal) desarrollo moderno ha penetrado de fondo en las creencias islámicas, aniquilando la visión holística de la naturaleza y la visión integradora del universo que ofrece el Corán. La conexión íntima que se vive entre el ser humano y la naturaleza parece haberse olvidado. Se ha dado paso a un antropocentrismo impropio, ignorando su situación en la creación, como protector del mundo, no como dominador.

Se ha producido una apropiación indebida de sujeción de la naturaleza y del género femenino, omitiendo el origen indiferenciado de hombres y mujeres, y por lo tanto, de la unidad espiritual entre los sexos que se sustentan en apoyo mutuo bajo relaciones de poder justas e igualitarias. Precisamos recuperar el principio femenino para destruir los cimientos de modelos patriarcales ajenos a la cosmología islámica. Así, el ecofeminismo islámico se transforma en una categoría de oposición frente a este modelo violento que ha sacrificado en aras del progreso los recursos naturales y la supervivencia. Proponemos una recuperación de los principios vertebradores de una espiritualidad que nos une a la Creación.

Artículo original publicado en Cambio 16

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