Interlocución desde el Feminismo Islámico con otros grupos de mujeres

© Foto: M. Laure Rodríguez Quiroga

© Fotografía: M. Laure Rodríguez Quiroga

Resumen de la disertación en la Mesa Redonda: “Visión de la interlocución desde el feminismo y los grupos de mujeres” en el marco de las II Jornadas del Master en Igualdad entre Mujeres y Hombres de la UPV/EHU celebrada el sábado 21 en el Campus de Gipuzkoa.

Quiero agradecer en primer lugar, la oportunidad que se me brinda para intervenir en estas II Jornadas en el marco del Master en Igualdad de mujeres y hombres. Poder participar en este espacio en el que compartir las distintas formas de entenderse mujer y feminista, es una oportunidad indiscutible para contribuir en el refuerzo de lazos de amistad, de complicidades, generando sinergias entre personas que compartimos 2 valores fundamentales: la igualdad de género y el pluralismo.

La comunicación es un instrumento fundamental para el cambio del modelo del mundo que ha mostrado su fracaso. Todas, en mayor o menor medida, independientemente de nuestra cultura, sociedad o contexto, hemos sufrido a lo largo de nuestra vida algún episodio de violencia y una desigualdad que subyuga nuestros derechos más fundamentales.

Por eso, considero imprescindible la creación de este tipo de eventos en el que se nos permita no solo reunirnos, compartir experiencias y crear redes, sino también disponer de un espacio para que desde nuestras propuestas, nuestros sueños y nuestros necesidades, demos opciones para diseñar un modelo distinto, removiendo y revolviendo la sociedad actual.

Dicho esto, y teniendo en cuenta que tengo 15 minutos para exponer mi parte, me planteo la duda de cómo enfocar el título de esta mesa redondea desde el aporte del feminismo islámico y que sea lo suficientemente claro, conciso y concreto como para romper con todo un imaginario colectivo que asume que el Islam es el causante de la discriminación de las mujeres, bajo un prisma unívoco, ahistórico y monolítico.

Introducción

De manera caricaturesca, intentaré mostrar las barreras con las que el feminismo islámico se encuentra en su interlocución con otros grupos de mujeres.

Es indudable que existen resitencias en el interior de las comunidades musulmanas, pero también se producen oposiciones exteriores para aceptar la posibilidad de que una persona musulmana (sea mujer u hombre), pueda ser feminista al mismo tiempo.

Nos encontramos, tal y como se recogió en el IV Congreso Internacional de Feminismo Islámico, ante la persistencia de un discurso eurocéntrico que piensa que el feminismo es una propiedad de Occidente y que no se puede reivindicar la igualdad de género desde otro marco cultural o de referencia que no sea la cultura ilustrada europea, y ante todo, secular.

Discursos más comunes

A lo largo de todos mis años de experiencia tanto en las conferencias como en la participación en los medios de comunicación he venido recogiendo las frases y fórmulas más repetidas a las que se recurre para combatir contra el feminismo islámico, y que no son sino una muestra de la fobia hacia las religiones y un rechazo a otras maneras de entenderse mujer.

La “ley del privilegio”

Tendencia a hacernos sentir afortunadas por habernos desarrollado en sociedades más o menos democráticas. Señalar con ese dedo inquisidor que nos “culpa” por haber nacido en un contexto geográfico concreto, supone una minusvaloración de nuestras luchas y lo que es más grave, a una constante victimización de las “pobres musulmanas sumisas” a las que se tiene que salvar del sometimiento de la barbarie de los hombres fanáticos.

“El feminismo islámico no existe”

Hace unos meses, Wassila Tamzali aparecía en los medios con un titular fulminante: “El feminismo islámico no existe”, afirmación que se reitera entre determinadas feministas que no hacen sino negar nuestra propia existencia y en consecuencia haber caído en la trampa del patriarcado al conseguir invisibilizar a otras mujeres, denigrándonos, excluyéndonos, privándonos de la voz, del derecho legítimo a la libertad de conciencia, de expresión y en definitiva, usurpando nuestro derecho a ser, a existir. ¿No es eso repetir la misma fórmula absolutista y totalitarista por la que se supone que llevamos tantos siglos de lucha?

“El feminismo no tiene apellidos”

Incluso hay quienes muestran su indignación a poner “apellidos” al feminismo. Sinceramente, soy de la opinión de la necesidad de añadir el adjetivo al feminismo para contextualizar su lucha, no para ser excluyentes. Trabajamos dentro de un marco religioso que intenta deconstruir las exégesis patriarcales que se han hecho del Corán. Condenamos los abusos cometidos en nombre del Islam y exigimos la libertad de todas las mujeres, por eso hacemos lecturas inmanentes para cambiar nuestra propia realidad.

“Agenda política única”

Efectivamente, el feminismo/s se define dentro de una agenda política en su lucha contra la discriminación y desigualdad de género. Dentro de los diferentes feminismos existe un gran abanico de sensibilidades, de realidades y prioridades. No se pueden aportar soluciones homogéneas en contextos diferentes. No solo no es eficaz sino que incluso puede llegar a ser contraproducente.

“No es compatible la religión con la libertad de la mujer”

Es cierto que el Islam es utilizado como el paraguas protector para llevar a cabo todo tipo de discriminaciones, pero si lo identificamos como el origen de estas barbaridades, entonces se estará dando la razón a los fanáticos y se incurrirá en el error de lecturas esencialistas de la religión. Y es ahí donde nuestro enfoque difiere.

Partir de la idea de considerar a todas las religiones misóginas por naturaleza supone como única vía de liberación el abandonando de la creencia. Pero ¿por qué tenemos que aceptar que sean las únicas interpretaciones posibles? ¿por qué no podemos tener el derecho a interpretarlo desde una perspectiva de género?

“Yo promuevo un Estado laico”

¿Alguien ha escuchado alguna vez a una feminista islámica proclamar la Sharia? Creo que hay unanimidad en alcanzar Estados laicos de verdad, al menos en el contexto europeo, en el que se respeten las libertades individuales pero que nuestros gobiernos, administraciones y servicios no tengan cortes o apoyos religiosos.

A modo de conclusiones

En pleno siglo XXI, se está produciendo una adhesión por parte de mujeres y hombres musulmanes al feminismo islámico. Es una gran noticia, que hay que divulgar y visibilizar.

  • Partimos de la base de la conciencia de que la igualdad de género es un valor absolutamente irrenunciable y que como ciudadanía musulmana tenemos la obligación de luchar por la justicia de género.
  • Los medios de comunicación se recrean en las actitudes patriarcales, misóginas y machistas, como si fuera la única realidad existente.
  • Existencia de interpretaciones que no tienen su fundamento en el mensaje igualitario del Corán, sino en la tergiversación de las lecturas desde una perspectiva patriarcal.
  • El modelo secular de emancipación de la mujer ha sido un fracaso en los países/comunidades musulmanas, que se percibe como una manifestación del colonialismo.
  • Debemos superar el escepticismo, apoyando al movimiento del feminismo islámico. Si no conseguimos la igualdad de género dentro de las comunidades musulmanas, será un handicap para lograr sociedades más cohesionadas
  • Ha llegado el momento de dar un paso al frente y afrontar la apuesta y la necesidad de recoger el feminismo islámico como un imperativo moral.
  • Debemos reclamar el manto de las autoridades políticas, intelectuales, religiosas y sociales para luchar contra la violencia de género.
  • Para poder luchar de manera eficaz contra el sistema patriarcal, debemos entender cómo funciona en cada contexto, y a partir de ahí, podremos aportar las mejores soluciones, vengan de los sectores que vengan, seculares y/o religiosos.
Anuncios