Bahrein, mujeres indiganadas

Ayat al-Qarmezi, poetisa banreiní

“Somos el pueblo que matará la humillación y asesinará la miseria, ¿no oyes sus gritos, sus alaridos?”

Este fin de semana se ha celebrado en Madrid el Congreso Europeo de Solidaridad con el pueblo de Bahréin. Sorprende observar cómo a pesar de las sistemáticas violaciones de los derechos humanos, esta Primavera árabe parece no haber tomado la repercusión mediática que se merece. Ni tan siquiera el reflejo de la malograda situación de las mujeres ha servido de excusa para ocupar las páginas o los titulares de nuestros medios.

No voy a centrarme en esta cuestión de carácter geopolítico porque me resulta mucho más necesario reflejar las vulneraciones de los derechos fundamentales que siguen viviendo aún hoy en día las mujeres. En Bahréin, el movimiento en pro de los derechos de la mujer todavía es muy débil y es curioso apreciar que si bien los medios de comunicación han mostrado imágenes de mujeres durante las protestas en todos los países, pocos se han parado a analizar su condición en el día a día y las motivaciones que las han llevado a alzar la voz.

Las reivindicaciones políticas y sociales de las manifestaciones no incluyen los derechos de la mujer. La cuestión de género no se aborda, no se reclama la igualdad de derechos, a pesar de que la realidad es escalofriante.

“Somos el pueblo que matará la humillación y asesinará la miseria, ¿no oyes sus gritos, sus alaridos?” Estas fueron las palabras de Ayat al-Qarmezi, poetisa bahreiní que ha sido condenada a un año de prisión, después de que un tribunal militar la acusara del delito de haber participado en manifestaciones ilegales, alterado la seguridad pública y hacer apología del odio al régimen.

Diversas organizaciones locales e internacionales han puesto el grito de alarma ante las distintas formas de tortura que están sufriendo las mujeres en sus detenciones en torno a las revueltas. Cientos de mujeres han sido arrestadas y su sufrimiento ha sido silenciado impunemente, no solo en su propio país, sino también con el beneplácito internacional. Se las mantiene incomunicadas durante días, son golpeadas, torturadas, obligadas a firmar falsas confesiones, recibiendo todo tipo de vejaciones sexuales o amenazas de ser violadas. La agencia de noticias Reuters recogía el testimonio de una mujer que ocultaba su identidad por motivos de seguridad, y que afirmaba que durante su detención la policía le dijo: “Somos 14 hombres en esta habitación, ¿sabes lo que podemos llegar a hacerte? Está en vigor la ley de emergencia y somos libres de hacer lo que queramos”. Bahréin es el primer país afectado por la Primavera árabe donde se ha señalado específicamente a las mujeres como objetivos de la represión.

El conflicto político entre grupos rivales vuelve a lanzar sus garras amenazadoras contra las mujeres, convirtiéndolas en chivos expiatorios y monedas de cambio contra las que ejercer el poder. Si se humillan a las mujeres, si se pone en riesgo su honor, se destruirán los pilares de la oposición, y por lo tanto, de todo el conjunto de la sociedad, y en medio de esas luchas, las mujeres principales víctimas del conflicto.

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