Violencia y Género: Binomio de la vergüenza

Resumen de la conferencia impartida en los Cursos de Verano de la UAM, bajo el título: “Grupos de odio y violencias sociales”. La exposición se enmarca dentro de la Mesa Redonda “Violencia y Género” celebrada el 12 de julio de 2011.

Quiero comenzar haciendo alusión a un extracto del libro “La Revolución de las conciencias” que Manuel Domínguez Moreno, un hombre comprometido, que ya en el 2005 escribió algo así:

“Todo mi desprecio a los oportunistas políticos que predican ideologías, ofreciendo falsas esperanzas y espejismos libertarios engañando y mintiendo mientras cobran por ello. Todo mi desprecio a los embaucadores que se disfrazan de emprendedores. Todo mi desprecio al actual progreso basado en el abuso y la desigualdad”

Desigualdad, un concepto tan simple de entender y sin embargo tan dificil de cambiar, aunque no imposible. Amelia Valcarcel una de nuestras clásicas, dijo una vez aquello de: “No conozco casi nada que sea de sentido común, cada cosa que se dice que es de sentido común ha sido producto de esfuerzos y luchas de alguna gente por ella”

No puedo avanzar sin antes hacer mención a Ana Orantes, quien a finales de 1997 fue rociada con gasolina y quemada viva por su ex-marido, después de que días antes hiciese público el terrorismo doméstico del cual fue víctima. Tal vez, este sea el extremo mas evidente del binomio violencia y género, pero quiero recordarla y quiero que la recordéis en vuestras memorias. Sin duda alguna, el sacrificio de la propia vida de Ana Orantes es un tributo para las políticas de lucha contra la violencia de género en el contexto español. Ana Orantes y su muerte marcaron un antes y un después en nuestra propia historia.

Por desgracia, durante siglos el recurso a la violencia entre seres humanos y en diferentes órdenes de la vida, no se considera como algo expresamente negativo, más bien todo lo contrario. Usar la violencia culturalmente se ha construído como un signo de fortaleza, una virtud de la posesión de una fuerza más. Poco a poco, especialmente a partir del siglo XIX no es cuando se empieza a producir una crítica ético-moral, social y política del uso de la violencia. Aun así, siguen produciéndose reticencias al abandono de determinadas violencias. Es ese el caso de la violencia de género.

No hace mucho, cuando todavía existía el Ministerio de Igualdad, al cual haré referencia más adelante, se llevó a cabo un estudio en el que se revelaban datos alarmantes. Así, el 18% de los jovenes varones menores de 30 años, consideran que el hombre agresivo es más atractivo para su pareja. El 4,4% de las chicas, corroboran esta idea.

¿Qué está ocurriendo en nuestras sociedades contemporáneas para que hayamos aprendido tan poco?

La violencia hacia las mujeres no conoce fronteras geográficas ni culturales, tampoco distingue edad o clase económica. Muy a nuestro pesar tenemos que decir que la violencia hacia las mujeres es una norma y no una excepción. Un amplio abanico de diferentes formas de violencia hacia las mujeres se abre paso en los hogares, en las calles, en los grupos, en las comunidades, en los medios de comunicación, en la publicidad, en el cine, en el trabajo, en la escuela, en la universidad… En definitiva en cualquier espacio las mujeres somos violentadas de alguna u otra manera, en mayor o en menor medida.

Nuestros cuerpos siguen siendo cosificados en torno a su reducción de objeto sexual, dirigidas a una dictadura de unos cuerpos perfectos deformes y que escondan esas supuestas imperfecciones. La pornografía y la manera en como la mujer es tratada sigue mostrando una ausencia de dignidad. La prostitución, la trata de seres humanos que aferra sus garras a las víctimas más vulnerables: mujeres y niñas que se convierten en  objeto de cualquier tipo de explotación sexual. Las diversas formas de llevar a cabo esas prácticas culturales tradicionales, como la mutilación genital femenina, los matrimonios forzados y serviles. Las consecuencias de la conocida “cultura del honor”. La utilización de la violación como arma de guerra. El infanticidio de niñas en la selección de nacimientos. El acoso sexual en el puesto de trabajo. Las dificultades para el acceso a las tomas de decisión y de poder. Y un larguísimo etcétera más de situaciones que muestran datos espeluznantes:

  • En el mundo, hay 1.500 millones de personas que viven con 1 dólar o menos al día, la mayoría son mujeres.
  • Se calcula, que a nivel global las mujeres ganan como promedio cerca de la mitad de lo que ganan los hombres por hacer el mismo trabajo. En España, cobran un 30% menos que ellos.
  • Las mujeres más pobres tienen que trabajar desde muy jóvenes (algunas desde la infancia), son las que más hijos tienen, las que menos ganan y las que más tarde se retiran del mercado laboral.
  • Menos de un 10% de países de todo el mundo están gobernados por mujeres.
  • Más del 80% de las mujeres dice tener una doble jornada laboral, fuera y dentro del hogar sin ningún tipo de apoyo por sus maridos o parejas.
  • Cada año, al menos 2 millones de niñas entre 5 y 10 años son vendidas y compradas en el mundo como esclavas sexuales.
  • Naciones Unidas dice que en las tres cuartas partes del tiempo trabajado corresponde a las mujeres, quienes reciben por eso 3% del salario que se paga en el mundo y son poseedoras de solo 1% de la propiedad mundial.
  • 1000 millones de personas son analfabetas, de los cuales 670 millones son mujeres.
  • El 70% de la pobreza la padecen mujeres, a pesar de que aportan las dos terceras partes del trabajo en el mundo y apenas ingresan el 10% de los sueldos.
  • Entre el 15% y el 50% de las mujeres han sufrido abuso físico en su ámbito familiar.
  • Cada dos horas, una mujer es apuñalada, apedreada, estrangulada o quemada viva en nombre del honor familiar. Cada 7 minutos una mujer es maltratada por su pareja.
  • Cada año, 2 millones de niñas son mutiladas. Se calcula que en el mundo, 135 millones de niñas y mujeres la han sufrido ya.
  • Según un informe especial emitido por la Organización Mundial de la Salud, cada quince segundos, en alguna parte del mundo, una mujer es agredida por el sexo opuesto.
  • La violencia de género, sea del tipo que sea, es la primera causa de deceso de mujeres que cuentan entre 15 a 44 años, por encima de la suma de fallecimientos femeninos a causa del cáncer, la malaria, los accidentes de tráfico y las guerras.

Recientemente, Michelle Bachelet hacía público algunos datos del Primer Informe Mundial de ONU Mujeres, donde las mujeres siguen discriminadas en buena parte del mundo a pesar de los avances que se están produciendo en materia de igualdad en diferentes países. Es intolerable la impunidad de la violencia sexual  que se vive en Europa, donde solo un 14% de los casos abiertos por violación acaba en condena. Bélgica no llega al 5%. En el 57% de los países miembros de la ONU, el 10% de las mujeres afirma haber sufrido algún tipo de agresión sexual en su vida. Sin embargo, solo el 11% de ellas lo denuncia.

No cabe duda de que la violencia de género, debería adquirir el título de pandemia mundial, porque está presente en cada rincón del planeta. Ningún país, en mayor o menor medida, podrá afirmar con rotundidad que no padece de esta lacra social.

Podríamos decir que en el Estado español la conjunción “Violencia y Género” es un oxímoron, sin embargo nos seguimos encontrando con datos que alertan de lo mucho que nos queda por avanzar

  • Un reciente estudio realizado por el que fuera el Ministerio de Igualdad revelaba que el 60% de las adolescentes encuestadas confiesa haber tenido algun episodio violento o haber padecido los indicadores del maltrato como celos, control del móvil, de la ropa, retirada de amigas, etc. A pesar de esto, el 80% sigue saliendo con el agresor.
  • Más del 20% de las mujeres afirman haber recibido algún tipo de acoso sexual en el ámbito de trabajo -habiéndolo denunciado apenas un 3%-.
  • Tan solo 54 mujeres han accedido a puestos de Consejo de Administración en las empresas del Ibex 35, frente a los 502 hombres existentes.
  • De la misma forma, existen más de 5.000 mujeres esclavizadas en los clubes de carretera de nuestro país, vendiendo sus cuerpos sin ningún tipo de garantías de derechos.
  • Sólo en Cáceres, el 60% de las expulsiones de la Brigada de Extranjería que se tramitaron el año pasado fueron de mujeres prostituidas en situación irregular.
  • Más de 400 mujeres se suicidan al año como única vía de escape a la situación de maltrato en el ámbito doméstico.
  • En un país tan avanzado como el nuestro, más de 70 mujeres fueron asesinadas por sus parejas o ex-parejas en el año 2010 y se superaron las 100.000 peticiones de protección frente al maltrato.
  • Pienso en los más de 40.000 españoles que consumen turismo sexual pederasta con niñas, principalmente, en países empobrecidos.

Es curioso, porque a pesar de estos datos que deberían de ser dignos de encender cualquier tipo de alarma, nos sorprenden con el cierre de un Ministerio de Igualdad que había empezado a conseguir sus frutos. Este gesto, es una muestra de cómo el género es una cuestión de lujo: cuando económicamente estamos bien posicionamos, nos presentamos a nivel mundial como pioneros en la creación de este Ministerio, sin embargo, cuando surge una crisis económica, fue el primero en cerrarse. Ante esto, no puedo sino sentir vergüenza, perplejidad e indignación.

Todas las mujeres del mundo nos vemos afectadas ante un mismo cáncer social que lapida nuestros derechos y subyuga nuestro derecho legítimo a construirnos y participar como sujeto político en libertad e igualdad, en definitiva a permitirnos ser ciudadanas de pleno derecho.

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