Musulmana a “mi manera”

Fotografia: Dolores Perez

He perdido la cuenta de todas las veces que he escuchado la frase “tú eres musulmana, pero a tu manera” o “eres una musulmana light”. Incluso hay quien considera que no soy “una musulmana al uso” y los que van más allá al afirmar que “no soy una musulmana de verdad”. Evidentemente, subyacen unas ideas encubiertas que otorgan una muestra de la visión estereotipa artificialmente construida de lo que supone ser una mujer musulmana.

No hay nada nuevo en la manera en cómo se observa al Islam. Nadie puede negar que existe una tendencia histórica, propia del corte europeo, de reflexionar sobre el mundo islámico incapaz de superar el marco previamente construido en torno a  argumentaciones subjetivas, prejuiciosas o interesadas.

La visión “objetiva” de la condición de las musulmanas se encuentra tan ideologizada que es difícil encontrar un discurso científico limpio de aseveraciones imparciales, y que garanticen, esa “racionalidad” propia de las disciplinas empíricas. Raro es el medio que profundiza en la civilización islámica, menos aún que rescate y destaque la aportación femenina en el conjunto de la historia desde un aporte sociológico, político, de la literatura  o la jurisprudencia.

Recientemente finalizaba un estudio en el que intentaba recoger la manera en cómo la prensa española va construyendo el rol de la mujer y el hombre musulmán.  Independientemente de la línea editorial del mismo, existe una tendencia a cumplir con una imagen estereotipada del hecho de ser mujer y hombre en el islam. Así, el 100% de las noticias vienen a cumplir con el tópico que considera a la mujer como víctima y al hombre como el causante opresor de la discriminación de género y la violencia. No se puede negar que existe una parte real en esta visión, y que el Islam es utilizado como el valedor de la injusticia de género, ahora bien, existe otra dimensión alternativa que no ocupa el protagonismo que se merece donde mujeres y hombres viven en una esfera de igualdad y libertad.

Los medios de comunicación juegan un papel importante en la construcción de discursos de la opinión pública. Existe una predisposición a centrarse en las costumbres de grupos inmigrados para convertirlas en debate, especialmente para mostrar la vulneración de los derechos de las mujeres musulmanas. Así, en este estudio concluía que el 98% de las noticias se habían centrado en la vestimenta de ellas. El 2% restante se centró en la lapidación, mutilación genital o crímenes de honor. De las 88 veces que fui consultada por diferentes medios en este mismo periodo de estudio, 83 ocasiones fui solicitada para opinar sobre la vestimenta de la mujer, 1 sobre lapidación, otra sobre mutilación genital femenina así como la prohibición de la apertura de una mezquita y en 2 ocasiones sobre feminismo islámico.

Las musulmanas quedamos reducidas a una visión victimista. Si ejerces la libertad de elección, expresión y convicción, dejas de cumplir con el rol fabricado para las musulmanas y por lo tanto, lo eres, pero a “tu manera”.

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