Solo un 5% de las mujeres podría cobrar una pensión de jubilación en España

Las movilizaciones que se están produciendo en estas últimas semanas en contra de la reforma laboral que ha impuesto el gobierno de Mariano Rajoy parecen no tener en cuenta un hecho alarmante que no debería de pasar desapercibido para los movimientos sociales, de mujeres y sindicales.

Los datos parecen ser preocupantes, cuando se informa que solo un 5% de las mujeres llega a la edad de jubilación con 35 años cotizados, periodo indispensable para poder acceder a dicho derecho. No hay que olvidar que muchas de las mujeres que han trabajado en el servicio doméstico, lo han hecho bajo la economía sumergida y sin haber cotizado a la seguridad social.

Ese es el caso de Amina, que llegó a España hace 19 años procedente de Marruecos. Durante todos estos años ha trabajado en diferentes casas limpiando y cuidando de niños, sin que en todo este tiempo le hayan realizado un contrato de trabajo. Ahora tiene “miedo, porque se va acercando la hora de la jubilación” y no sabe de qué va a poder vivir.

Maria, nació en una aldea gallega, y con apenas 6 años tuvo que incorporarse al mercado laboral, en plena postguerra española. A sus 63 años, solo ha conseguido cotizar 12 años a la seguridad social, periodo insuficiente para disfrutar de una jubilación. “Toda una vida trabajando ¿para qué? Mis manos, mis rodillas y mis espaldas están destrozadas de tanto limpiar”, se lamenta. “Antes no había sensibilidad con estos temas y como yo estamos muchas mujeres que hemos trabajados como esclavas sin que se reconozcan nuestros derechos”, concluye.

Emilia, por su parte, comenzó a trabajar con 14 años en una fábrica de conservar hasta que contrajo matrimonio. “En nuestra época, una mujer podía trabajar hasta la edad de casarse, una vez que contraías matrimonio pasabas a trabajar a tu casa, durante los 7 días de la semana, sin descanso, sin salario, sin derechos”.

Concepción, ya se encuentra jubilada y al igual que Maria comenzó a trabajar siendo todavía una niña. “En mi casa pasamos mucha hambre después de la guerra y mi madre se vio obligada a enviarnos a todas las hijas a trabajar como internas en casas de ricos”, comenta. “Antes nadie se preocupaba de si teníamos contrato de trabajo o no, lo importante era trabajar y llevarse algo a la boca ayudando a toda la familia”, señala, “fueron pasando los años y al final hemos llegado a la edad de la jubilación y no tenemos nada”. Concepción como otras tantas mujeres más, perciben una Pensión No Contributiva como ayuda sustitutiva a la jubilación y que viene a paliar este vacío para situaciones como éstas.

Sin género de dudas las políticas sociales y laborales deberían de tener en cuanta esta realidad histórica que afecta a un número considerable de mujeres que, a pesar de haber estado décadas trabajando en un mercado negro han contribuido notoriamente al desarrollo económico y social del país.

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