Imagen de la mujer y políticas de género en el Mediterráneo

Resumen de la intervención en la Mesa Redonda: Imagen de la mujer y políticas de género en el Mediterráneo organizada por la Aula Marruecos España, de la Universidad Rey Juan Carlos

Es bastante habitual tratar la cuenca mediterránea desde una construcción discursiva en torno a una realidad homogénea y en ocasiones, tendente a utilizar el Mediterráneo como sinónimo exclusivo del norte de África.

Sin embargo, tenemos que hacer justicia realizando una aproximación seria, comprendiendo que delimitar el Mediterráneo supone reconocer dos realidades económicas bien diferenciadas, dos realidades sociales que nacen de la división histórica entre el Norte opulento y el Sur expoliado, dos orillas en definitiva desde donde se ha venido construyendo un discurso hegemónico de un lado, y un intento de liberación de la opresión por otro.

Hablar de la mujer en el Mediterráneo supone hacerlo desde el prisma de sociedades complejas en las que conviven en cada país, diversas culturas, múltiples estructuras sociales que adoptan formas más conservadores, arcaicas e incluso medievales en coexistencia con estructuras modernas en su sentido más amplio. Sociedades multiculturales e interculturales desde las que se ha ido erigiendo un sistema patriarcal en sus vertientes confesionales, capaz de haber mutilado los derechos fundamentales de la mitad de cada sociedad.

Dibujar a la mujer del mediterráneo implica colocarla bajo sistemas políticos que van desde monarquías absolutistas, monarquía parlamentaria, monarquía constitucional, república, Estados laicos, aconfesionales o cuyas leyes (o parte de ellas), se interpretan en base a diferentes religiones.

Las mujeres se desenvuelven en sociedades tan heterogéneas, que las piezas de cada microespacio van creando un mosaico a menudo contradictorio, desde el que viven y actúan intentando alcanzar la armonía. Viven y actúan intentando administrar esas contradicciones, en ocasiones heredadas del proceso histórico de cada país.

Y es ahí desde donde debemos empezar, haciendo un ejercicio de honestidad, reconociendo la trascendencia de un hito histórico crucial en la era moderna: la colonización que se produce entre el siglo XIX y XX.

Europa va a vivir una esquizofrenia caracterizada por un etnocentrismo del que todavía no ha salido. Se autoproclama, desde la teorías de la Ilustración en adelante, como el modelo político, de pensamiento y de valores universal más avanzado. No debemos olvidar qué discurso de no género imperaba en aquel momento: la mujer es un ser irracional, un cuerpo sin cabeza sobre el que hay que dirigir todas sus acciones. Destaco de entre todas las teorías, la del filósofo Rousseau, que sigue utilizándose como referencia su obra Emilio como modelo en el sistema educativo actual. En su capitulo V retrata el perfil subordinado de la mujer (Sofia):

“Toda la educación de las mujeres debe ser relativa a los hombres. Agradarles, serles útiles, hacerse amar (…) educarlos cuando niños, cuidarlos cuando mayores, aconsejarlos, consolarlos, hacerles grata y suave la vida; estas son las obligaciones de las mujeres en todos los tiempos y esto es lo que desde su niñez se les debe enseñar”
Europa se autoproclama como la representación de la civilización y crea un discurso colonial en la que traslada este mismo modelo de la mujer a sus colonias, definidas como pueblos inferiores, retrasados, bárbaros o salvajes. No debemos olvidar la historia, los libros de viaje y anécdotas de los colonizadores eran analizadas desde explicaciones esencialistas, en donde una vez más, la mujer queda invisibilizada o denigrada a un reflejo del deseo de mujer ideal. Un ejemplo de ello lo tenemos con el cuadro que pintó Ingres en 1862 (“El baño turco”).

Quiero remarcar la importancia que tiene todo este momento histórico para que comprendamos cuál es la imagen que se ha ido dibujando sobre las mujeres y específicamente sobre las mujeres del sur del Mediterráneo. Es absurdo aprehender la historia de las mujeres del Mediterráneo, si solo se obedece a los clichés que se han ido construyendo. De igual forma, para analizar la situación actual de las mujeres, en especial la del sur del Mediterráneo, necesitamos primero conocer que herencias del pasado han desembocado en esta situación.

 

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