No creo en “Dios”

Cuando afirmo: “No creo en Dios”, muchas personas me miran atónitas, cayéndose en ese momento toda una construcción preestablecida en el imaginario colectivo, arraigada desde hace muchos siglos… Desde mi concepto, “Dios” tiene una serie de connotaciones (negativas) en las cuales no creo y considero que, no solo están alejadas de la significación de Allah en el Islam, sino que además, podrían ser contrapuestas.

Queda recogido en el Coran, que Allah no tiene forma, no tiene número, no tiene sexo y que está presente en todas partes ¿acaso eso no podría considerarse como parte implícita de la creación? Hablo de creacion con respecto al universo, al mundo, a la tierra, a los seres vivos, a los seres humanos… Creo que al fin y al cabo son preguntas que todas las personas se hacen y que todavia no hay una respuesta demasiado clara del origen del universo (más allá del Big Bang).

Buceando por entre los 99 nombres de Allah, me encuentro con una coincidencia curiosa y que viene a responder a una inquietud que vengo manteniendo desde hace tiempo. Allah, vinculado a la verdadera Matriz. Personalmente no suelo decantarme por leer las traducciones interpretadas del Coran en castellano (por su pobreza en la intensidad del sentido), sin duda alguna, una de las lecturas más preciadas es la André Chouraqi que realiza una interpretación deslumbrante de la frase con la que se inicia cada una de las surats (capítulos) del Corán (a excepción del 9): Bismil-lâhi ar-Rahmâni ar-Rahîm.

Chouraqui lo traduce como: “En el Nombre de Al-lâh el Matricil, el Matriciante“, algo que a priori nada tiene que ver con las traducciones que habitualmente se encuentran del texto: “En el nombre de Dios, el Clemente, el Misericordioso

Rahman y Rahim, provienen de una misma raíz: R-H-M y hacen referencia al útero materno, a la matriz. La elección de Chouraqui de “Matricial” es maravillosa porque devuelve el sentido verdadero de vinculación de Allah con su apego a la tierra. Si Allah es matricial es en cuanto a la matriz de todo lo existente. Con respecto a la traducción de ar-Rahîm (Matriciante) hace referencia a la capacidad dada por Allâh a las criaturas de convertirse en matrices de nuevas creaciones. Allah es matricial y a la vez es matriciante, ya que nos otorga matrices (sentidos, pensamiento, receptividad, potencia, etc.) con las cuales podemos participar del proceso creativo. Y es aquí donde cobra una especial relevancia el rostro materno de Allah, desde el que se crea y desde donde (nuestros úteros), se nos permite formar parte activa de la creación.

Buscando el origen del término rahim, me encuentro con este curioso texto en el glosario de Webislam:

rahim [rahim]: el vínculo entre los seres.

Hay un hadîz qudsî que narra lo siguiente: «Cuando fue creado el mundo el rahim se arrodilló agarrándose al cinto de los vestidos de Al-lâh y le dijo: “Vengo de donde me rompen” (el sentido es: “los hombres van a romperme con facilidad”). Al-lâh le contestó: “¿Te bastaría si te diese de Mi Nombre (Rahîm)?”. Contestó el rahim: “Por supuesto”. “Pues sea —dijo Al-lâh—: el que te una, se une conmigo; el que te rompa, rompe conmigo” »

De la misma familia semántica que rahim (R-H-M), son los dos Nombres de Allâh Rahmân y Rahîm. El término que está en el fondo de la raíz es “útero, matriz” (rahim; en plural: arhâm). Lo que está vinculado, lo está por provenir de un mismo origen.

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