“En España, necesito tener un tutor para poder casarme”

Laure, investigadora Instituto de Estudios Euromediterráneos de la Complutense, es la viva imagen de su discurso: nadie podría imaginarse a priori que esta mujer, que luce pañuelo palestino mientras teclea en su portátil, dirige la Unión de Mujeres Musulmanas, no encaja con el cliché que uno esperaba según lo que se le narra en los medios. Una mujer abierta, y beligerante por los principios de la igualdad a todos los niveles. Charla animadamente mientras toma el enésimo café de un día intenso y en el que su agenda no nos permite explayarnos lo que nos hubiera gustado acerca de una tema interesante y sobre el que existe tqnta desinormación, en muchos casos y por desgracia, interesada.

Pregunta: ¿Tiene cabida la igualdad dentro del Corán? Le cito, por ejemplo, la siguiente aleya: “4.15: Llamad a cuatro testigos de vosotros contra aquellas de vuestras mujeres que comentan deshonestidad. Si atestiguan, recluidlas en casa hasta que mueran o hasta que Alá les procure una salida”

Respuesta: Quiero aclarar, en primer lugar, que el Corán sólo es considerado como tal en su versión original en árabe. Una traducción siempre es interpretada e implica subjetividad, y yo no hago caso a traducciones como esta que has citado.

Este tema de las traducciones es comparable con la opinión de los obispos: el obispo de Alcalá puede salir diciendo las cosas que ha dicho acerca de los homosexuales, pero eso no significa que sea la posición única, oficial o mayoritaria.

También hay un problema con la percepción del Islam a causa de los medios de comunicación. Estamos viendo como, hoy por hoy, ha habido una pérdida de rigor científico y cualquier periodista hace afirmaciones como si fuera un experto en materi islámica sin tener ni la menor idea.

El Corán puede interpretarse desde una óptica feminista y, de hecho, los orígenes del Islam están llenos de acciones que simbolizan la igualdad. La separación sexista nada tiene que ver con los comienzos del Islam y el Corán y en la comunidad musulmana hay una gran heterogeneidad, en ella tienen cabida multitud de estados y sociedades que no pueden presentarse homogeneizadas bajo un estereotipo que, en la mayoría de los casos, no responde a la realidad.

P: ¿Es el Corán válido en su integridad y sin hacer una revisión crítica de sus contenidos?

R: Ningún texto, ni siquiera, por ejemplo, las obras de Marx, pueden aplicarse literalmente al momento actual, porque las circunstancias que acompañaron su redacción no son las mismas que las que nos rodean hoy por hoy. Yo no soy partidaria de adaptar el Corán, pero hay que contextualizar el momento de redacción de cada aleya para poder traspasarla al momento actual.

También aquí influye la visión sesgada, porque, por ejemplo, con el tema de las herencias que tanta fama está cobrando últimamente, la ley islámica prevé hasta 32 tipos distintos de reparto de la herencia, incluido uno en el que toda ella es para la mujer, sin embargo solo trasciende una de ellas.

P: ¿Se muestra partidaria de la instauración de la sharia en los países musulmanes?

R: Puesto que yo no pertenezco a ninguno de esos países, no voy a entrar en ese tema. Eso sí, en España, que es de donde me toca hablar, soy partidaria de la República, no creo en un poder no democrático.

P: ¿Cuál ha sido el papel de la mujer a lo largo de la historia del Islam?

R: Mujer y revolución van siempre de la mano, y en el caso del Islam no ha sido menos, pero la historia ha sido contada por hombres desde la visión de la sociedad patriarcal, dejándose de lado el papel que han tenido las mujeres.

El feminismo europeo está cayendo en el error de hacer un historiografía europeocentrista. Se está dejando de lado, por ejemplo, el estudio del feminismo subsahariano -que es brutal- o el árabe. Pienso que es necesario descolonizar el feminismo.

P: ¿Qué opinión le merece el uso de prendas como el burka o el hiyab para ocultar a la mujer?

En primer lugar, el burka y el hiyab no tienen absolutamente nada que ver. Dicho esto, el hiyab al que hce referencia el Corán no es un velo, un trozo de tela, sino a una actitud interior de recato válida tanto para hombres como para mujeres. El problema está en que los textos se han deformado a conveniencia.

El burka se debe a tradiciones políticas, que no religiosas, de impedir la comunicación de la mujer.

Y tengo que decir a este respecto que es un error total plantear el tema como los medios. En el último año, el 98% de las noticias sobre mujeres islámicas se han centrado en el tema de la vestimenta. Nos están “cosificando”, convirtiendo en meros sujetos pasivos de estudio.

P: Así pues, ¿qué opinión le merece la prohibición del uso del burka en países como Francia?

R: Esta prohibición coloca a Francia al mismo nivel que Irán cuando obliga a las mujeres a ir con la cabeza tapada, pero con el agravante de autoproclamarse un país democrático y defensor de las libertades. Al final, este tipo de prohibiciones no sólo atentn contra la libertad, sino que terminan siendo contraproducentes por el rechazo que generan.

P: ¿Cuál es la situación del Islam en España?

Aproximadamente, hay millón y medio de creyentes. El día a día no es fácil, sobre todo porque las autoridades españolas tienen una gran connivencia hacia el patriarcado para aplacar voces de protesta. Así, por ejemplo, si yo quiero casarme por el rito islámico, necesito presentar la autorización de un tutor. O se nos impide, por parte también del Estado Español, crear una comunidad religiosa musulmana en cuyo nombre aparezca “de mujeres” porque no se reconoce la figura del imanato femenino.

Publicado en la Égida

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