Violación de los derechos de las mujeres en nombre del Islam

No somos pocas las personas que tras leer las noticias de condenas a las que son sometidas mujeres musulmanas en otras partes del mundo, nos sentimos claramente indignadas ante la muestra de la barbaridad e ilógica de esas situaciones y respuestas legislativo-judiciales. Me viene a la mente, el ejemplo de la condena a 6 meses de cárcel y 200 latigazos de una joven de 19 años en Arabia Saudí, hace ya un tiempo, tras ser violada por 7 hombres.

Desde las comunidades musulmanes, suele producirse una reacción entremezclada ante estas noticias-realidades. Por un lado, hay quienes condenamos taxativamente cualquier tipo de acción, que una vez más tenga por objeto la reproducción de esquemas patriarcales y de dominación de una mujer. Nada justifica esta acción, ni tan si quiera que esta joven estuviese a las 7 de la tarde/noche con un hombre que no era mahram (aquel hombre que lícitamente no podría mantener relaciones sexuales: padre, hermano y tío).

Por otro lado, existen aquellos fieles que se defienden de los continuos ataques “occidentales” (como si fuese incompatible ser musulmán con el estatus occidental), aludiendo a que son noticias provenientes de Kafiruns y que por lo tanto no tienen ninguna validez y credibilidad. De la misma manera, hay quienes son capaces incluso de afirmar que esta noticia no es real, y que estas cosas no pasan en realidad. Hay quienes incluso, llegan a aplaudir la sentencia y justificar lo injustificable.

No puede negarse una evidencia, y es que efectivamente, el Islam y los musulmanes/as somos objeto continuo de crítica, asimilándonos a la Edad Piedra o incluso en la época medieval, pero echar los balones fuera, sin tener una capacidad autocrítica nos convierte en seres incapaces de luchar contra la hipocresía y la justicia, algo que desde la cosmología islámica tiene un valor fundamental.

Es cierto, que este tipo de noticias tienen su valor periodístico, porque vende el morbo que produce pensar en una situación similar: “si un perro muerde a un hombre no es noticia. Pero si un hombre muerde a un perro SÍ”. Desgraciadamente, en los países árabes, donde supuestamente rige el Islam, hay demasiados hombres que muerden a un perro.

El caso de esta joven, violada por 7 hombres, no es una situación aislada. Para aquellas personas que hemos tenido la posibilidad de vivir y viajar por otros países donde las normas democráticas y de derecho parecen haber quedado en un segundo plano, hemos venido siendo testigos de situaciones similares, que no objetareis en considerarlas denunciables y repudiables, ya que distan profundamente del Islam.

Aquellos musulmanes/as que participamos activamente en diferentes foros, iniciamos la discusión no con el objetivo de seguir la corriente a la contravisión occidental, sino tal vez como una capacidad de autocrítica de lo que pasa dentro de aquellos países que se autoerigen como musulmanes, supuestamente de religión islámica, y en definitiva, en este ejemplo concreto, de un acontecimiento sucedido en la misma tierra que vió nacer el Islam.

Que desde el prisma secular-católico europeo se elige al Islam como flanco preferido para sus ataques es un hecho, por ello, nuestra obligación como musulmanes y musulmanas es hacerles ver que el Islam y el comportamiento de los musulmanes/as son dos cuestiones distintas, cuando no, contrapuestas (en algunas ocasiones, claro está).

Es cierto que demasiado a menudo observamos en los periódicos noticias de mujeres asesinadas por sus parejas, de pedofilia encubierta en matrimonio forzados, maltrato… pero esta realidad es extensa a todo el mundo, incluyendo a determinados musulmanes que no hacen sino contraponerse a la esencia islámica y dañar la imagen del islam y del conjunto de musulmanes.

Así, no sé si es más denunciable la actitud de determinados individuos que ponen al Islam en el ojo de mira de los ataques, a través de las acciones de determinados musulmanes; o la impasibilidad y cobardía de algunos musulmanes/as en no tener capacidad de autocrítica y de darse cuenta de que dentro de los países que se supone gobierna el Islam, se cometen violaciones sistemáticas de los derechos humanos, donde las mujeres, una vez más, somos el objetivo preferido para ese incumplimiento.

Es cierto, que todo lo que se susurra en contra del Islam y de los musulmanes es obra del Susurrador, y que tal vez no hubiese que entrar en los debates de los medios de comunicación, pero hay quienes pensamos que no podemos mostrarnos recelosos ante el desconocimiento e ignorancia de personas que quieren saber más y que están dispuestas a cambiar de actitud y de visión hacia el Islam. Nuestro deber está en explicar que el Islam no es lo que se cuenta desde determinados medios de comunicación, ni lo que se aplica en las Shari’as en determinados países contravienen directamente lo establecido 15 siglos atrás.

El Islam es una forma de vida, que nos marca el camino correcto a seguir, donde se ha de luchar contra las injusticias, especialmente aquellas que son cometidas hacia las mujeres, sin embargo, la práctica a veces es distinta, errónea y totalmente alejada de lo que en los inicios supuso un mensaje liberador para el género femenino.

Ahora todo parece apuntar que la condena de esta joven, radica no en la violación, sino en el hecho de estar a solas con un hombre que no era Mahram… como si en todos los contextos y en todas las situaciones en las que un hombre y una mujer permaneciesen a solas fuese necesario mantener relaciones sexuales.

Quienes son capaces de pensar así, padecen un serio problema y tal vez, su mente podrida sea incapaz de ver más allá de sus pensamientos incorrectos, más propios del sistema patriarcal que de la idiosincrasia islámica.

¿Acaso una mujer musulmana puede ser amonestada por estar a solas con un hombre? A lo largo de la historia del Islam ha habido mujeres que, en su faceta profesional o personal, han permanecido a solas con hombres, sin que por ello tenga que haber un pensamiento sexual o en definitiva llevar a cabo.

Citaré, para concluir un extracto del libro del “Poder de las mujeres en el Islam” (Aisha Bewley), que atestigua esto que acabo de comentar:

Estuve toda una noche y todo un día hablando con Rabi’a sobre el Camino y la Verdad, y nunca se me pasó por la cabeza la idea de que yo era un hombre, ni a ella se le ocurrió que era una mujer; al final cuando la miré, me sentí conmovido espiritualmente y vi a Rabia verdaderamente sincera” (Al-Hassan al-Basri) ( Rabi’a al-Adawiyya fue la primera mujer que destacó en el Tasawwuf)

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