ESTATUTO PERSONAL Y DERECHO DE FAMILIA EN LOS PAÍSES ISLAMICOS

Resumen de la conferencia impartida en el VIII Encuentro de la Murtra: El papel de la mujer en los países islámicos: Cambios y transformaciones, a cargo de la Fundación Olof Palme. 29 de septiembre de 2012. Monasterio de Sant Jeroni de la Murtra, Badalona

Me gustaría comenzar realizando una primera aclaración con respecto al título del encuentro: “El papel de la mujer en los países islámicos”. Desde mi punto de vista, y si se me permite la crítica, hacer referencia a “islámico” implica necesariamente que tanto las legislaciones como las práxis de los países se basaran en el Corán, algo que a priori, no corresponde con la realidad.

Apenas superan 5 los ejemplos de países que se rigen por la (mal) llamada Sharia. La mayor parte de las naciones donde el islam es mayoritario poseen Constituciones y Códigos Civiles, Penales y Mercantiles acordes al derecho positivo, en muchos casos herencia de los procesos coloniales. Solo lo relativo a los Códigos de Estatuto Personal y Derecho de la Familia  se realizan en base a la jurisprudencia islámica (Fiqh) que se deducen de las fuentes originales: el Corán y la Sunna, y por lo tanto acogidas a las interpretaciones subjetivas de unos mismos textos. Tratar de acercarse a la realidad de las mujeres musulmanas, debería implicar en primera instancia, realizar un ejercicio de deconstrucción de una “Verdad” distorsionada que se ha venido construyendo desde hace siglos. De alguna u otra forma, existe la tendencia generalizada a considerar al mundo musulmán como una realidad homogénea y tendente a circunscribirla a países árabes.

Delimitar los países musulmanes supone reconocer realidades económicas diferenciadas, sociedades diversas dentro de cada país donde conviven diversas culturas, múltiples estructuras sociales que adoptan formas más conservadores, arcaicas e incluso medievales en coexistencia con estructuras modernas en su sentido más amplio. Sociedades multiculturales e interculturales desde las que se ha ido erigiendo un sistema patriarcal en sus vertientes confesionales, capaz de haber mutilado los derechos fundamentales de la mitad de cada sociedad. Marruecos, es uno de esos ejemplos.

Dibujar a la mujer musulmana implica colocarla bajo sistemas políticos que van desde monarquías absolutistas, monarquía parlamentaria, monarquía constitucional, república, Estados laicos, aconfesionales o cuyas leyes (o parte de ellas), se interpretan en base a diferentes religiones.

Las mujeres se desenvuelven en sociedades tan heterogéneas, que las piezas de cada microespacio van creando un mosaico a menudo contradictorio, desde el que viven y actúan intentando alcanzar la armonía. Viven y actúan intentando administrar esas contradicciones, en ocasiones heredadas del proceso histórico de cada país. Y es ahí desde donde debemos empezar, haciendo un ejercicio de honestidad, reconociendo la trascendencia de un hito histórico crucial en la era moderna: la colonización que se produce entre el siglo XIX y XX.

No debemos olvidar qué discurso de no género imperaba en aquel momento: la mujer es un ser irracional, un cuerpo sin cabeza sobre el que hay que dirigir todas sus acciones. Destaco de entre todas las teorías, la del filósofo Rousseau, que sigue utilizándose como referencia su obra Emilio como modelo en el sistema educativo actual. En su capitulo V retrata el perfil subordinado de la mujer (Sofia):

“Toda la educación de las mujeres debe ser relativa a los hombres. Agradarles, serles útiles, hacerse amar (…) educarlos cuando niños, cuidarlos cuando mayores, aconsejarlos, consolarlos, hacerles grata y suave la vida; estas son las obligaciones de las mujeres en todos los tiempos y esto es lo que desde su niñez se les debe enseñar”

Quiero remarcar la importancia que tiene todo este momento histórico para que comprendamos que para analizar la situación actual de las mujeres marroquíes o de otros países musulmanes, necesitamos primero conocer que herencias del pasado han desembocado en esta situación.

La mayor parte de los Códigos de Estatuto Personal se desarrollaron tras los procesos de descolonización. Los Códigos de Estatuto Personal regulan el matrimonio, el divorcio, la filiación el testamento y la herencia, aunque en algunos países estos dos últimos puntos son objeto de leyes independientes. Lo cierto es que mientras que, en principio las Constituciones establecen la igualdad, en los Códigos de Estatuto Personal se recogen y perpetúan los principios del modelo de familia patriarcal, relegando a las mujeres a una condición de discriminación.

 

Código de Familia marroquí

Más conocido como la “Mudawana” es el único código basado en el derecho islámico y que fue redactado por primera durante tras la descolonización, entre el año 1957 y 1958, con el objetivo de conservar los valores del islam. Como ocurrió en otros países, se estableció para perpetuar una sociedad jerarquizada donde la autoridad la detenta el hombre, traduciéndose en un claro obstáculo para el verdadero desarrollo de las mujeres, en igualdad de condiciones.

Las principales disposiciones que recogían fueron:

  • Deber de la esposa a obedecer al marido, siendo el hombre el cabeza de familia. En el momento de la firma del contrato matrimonial, la mujer firma el acto de obediencia, quedando bajo la autoridad del marido.
  • Mujer debe obediencia al marido, fidelidad, respeto a los padres de él (y allegados), así como no salir de la casa conyugal sin su permiso. Disposiciones éstas que no son recíprocas. Los únicos derechos reconocidos como esposa son: nutrición; vestimenta; vivienda y asistencia médica.
  • Prohibición para las mujeres del matrimonio con un no musulmán.
  • Obligación de disponer de un tutor para contraer matrimonio (el padre, o cualquier varón de la familia mahram, incluyendo su hijo. Caso contrario será sustituído por doce testigos musulmanes).
  • Reconocimiento a la poligamia, sin tener en cuenta la voluntad de la mujer.
  • El divorcio queda en manos del marido, llegando incluso al repudio. Para ella, se le otorga la fórmula del “jul”, donde rescata su libertad a cambio de restituir la dote otorgada a la hora del contrato matrimonial. O bien, que sea un juez quien termine el matrimonio ante una situación de abandono, violencia machista, impotencia sexual del marido o falta de mantenimiento económico por parte de él.
  • Hasta el momento, se han producido 2 modificaciones de la Mudawana, aunque ya está en proceso de estudio una tercera modificación.

 

La reforma de 1993

La primera de ellas, se produce en el año 1993, tras la presión de las organizaciones feministas para exigir la igualdad entre mujeres y hombres. El movimiento feminista marroquí impulsa una campaña en marzo de 1992 para obtener “un millón de firmas” que respalden el cambio. Finalmente el Rey Hasan II crea una Comisión para la revisión de la Mudawana produciéndose unos primeros cambios.

  • El tutor matrimonial queda reducido al padre, que debe consentir y estar presente durante la firma del contrato
  • El divorcio ya no es pronunciado por un juez, sino en manos del criterio de un magistrado. En el caso del repudio, se establece una comisión de conciliación para el arbitraje y queda controlado por un juez, en presencia de los cónyuges.
  • En caso de divorcio, la custodia de los hijos se atribuye prioritariamente a la madre y después al padre. A partir de la edad de 12 años para los niños y 15 para las niñas, es el padre quien obtiene prioritariamente la custodia.
  • La poligamia no queda abolida, aunque sí más regulada. Así la primera esposa debe ser informada de la intención del marido de casarse. La futura segunda esposa debe ser informada de que él ya está casado. Se recoge el derecho de la mujer a estipular un régimen monógamo en el contrato matrimonial.

 

La reforma de 2003

Tras el ascenso al trono del Rey Mohamed VI, realiza la promesa pública de reformar el estatuto de la mujer. En su segundo discurso dirigido a la Nación, el 20 de agosto de 1999 dijo: “¿Cómo se puede garantizar el progreso y prosperidad de una sociedad cuando sus mujeres, que constituyen la mitad de la misma, ven sus derechos pisoteados y sufren injusticia, violencia y marginación, sin tener en cuenta el derecho a la dignidad y a la igualdad que les confiere nuestra santa religión?”

El Plan de Acción Nacional para la Integración de la Mujer al Desarrollo fue el detonante de un importante debate nacional entre dos posturas mayoritarias, por un lado progresistas y por otros conservadores. El 12 de mayo de 2001 se producen dos grandes manifestaciones, donde la ciudadanía se pronunció a favor o en contra. La primera, en Rabat, respaldada por la sección más progresista fue secundada por más de 200.000 personas que mostraban la voluntad de cambio. La segunda, en Casablanda congregó a más de 800.000 personas que respaldaban una visión más conservadora.

Finalmente, el rey nombró una Comisión heterogénea para preparar la nueva reforma. Finalmente el 10 de octubre de 2003, Mohamed VI anunció en el Parlamento marroquí la modificación de la Mudawana. Entró en vigor el 6 de febrero de 2004.

Los principales cambios fueron:

  • Igualdad entre marido y esposa en las responsabilidades familiares y desaparición del principio de obediencia femenina marital.
  • Aumento de la edad legal de las mujeres para contraer matrimonio de 15 a 18 años.
  • Supresión de la tutela legal masculina para contraer matrimonio y garantía así de la autonomía femenina en la mayoría de edad.
  • Limitación de la poligamia al permiso de la primera esposa (ya existía) y exigencia de una supervisión judicial (nueva) en la que el hombre debe demostrar al juez que no habrá iniquidad y que mantendrá a la nueva esposa en las mismas condiciones materiales de igualdad que la anterior.
  • Repudio condicionado a autorización judicial y recomendación de divorcio por mutuo consentimiento con la supervisión judicial. En caso de repudio el juez intentará conciliar las partes y sino puede garantizará el pago de las deudas contraídas por el marido hacia su esposa antes de concederlo.
  • Invalidez del repudio verbal dado que en adelante deberá ser tramitado desde el juzgado.
  • Derecho a la propiedad para las esposas en caso de divorcio, siendo el juez quien en caso de desacuerdo deberá estipular el reparto de los bienes adquiridos por la pareja durante el matrimonio.
  • Presunta custodia de la descendencia para las mujeres ya que antes era más práctica que teórica.
  • Toda persona tiene derecho a herencia aunque las mujeres reciben la mitad que los hombres en el mismo grado y lugar de parentesco. La descendencia recibe patrimonio tanto del abuelo paterno como del materno (es la primera vez que se introduce este cambio en el mundo arabo-musulmán).
  • Los jóvenes pueden escoger libremente la persona que les custodia a la edad de 15 años, favoreciendo así a los chicos que anteriormente debían decidirlo a los 12 años.
  • Creación de las Cortes de Familia que supervisarán la correcta aplicación del Código de Familia y que podrán personarse como acusación en caso de violarse alguna de las reglas estipuladas en la Mudawana.
  • Aplicación de la legislación vigente en materia de matrimonio y divorcio en el país de residencia en caso de situación migratoria.
  • Reconocimiento de algunos de los derechos que internacionalmente se reconoce a los niños
  • Posibilidad para las esposas de mantener la custodia de los hijos a pesar de volver a casarse o de mudarse a una localidad distinta de la del padre de los hijos.
  • Derecho a la descendencia a ser reconocidos por el padre tras la presentación de pruebas a pesar de que el matrimonio no se hubiera celebrado.
  • Garantía de alojamiento para la descendencia tras el divorcio de los padres.
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