Boko Haram las vende, Europa las compra

Hace unos meses, un grupo llamado Boko Haram secuestraba a 200 niñas nigerianas y amenazaba con venderlas a Europa. Esa posibilidad desató, una vez más, una campaña de concienciación desarrollada en las redes sociales. «Bring Back Our Girls» (Devuélvannos a nuestras niñas) fue el lema que se eligió para su difusión. Millones de personas en todo el mundo, también musulmanas, no perdieron la ocasión de mostrar su repulsa hacia esos «extremistas islámicos» o «islamistas» capaces de llevar a cabo un acto tan deleznable.

El tiempo pasó y hoy esas 200 menores ya no aparecen en los noticiarios, a pesar de que, según parece, aún no han sido liberadas. Es más, según informaron los medios de comunicación, algunas fueron forzadas a casarse. Sin embargo, ya no son noticia, y mucho menos portada. Se creyó, con total ingenuidad, que sacarse fotos con carteles que recogieran el «Bring Back Our Girls» iba a servir para liberarlas. Tan ingenuo como el que lee el horóscopo del periódico queriendo encontrar un visionado de lo que le va a ocurrir ese día.

Portadas, textos que relatan una barbarie sobre víctimas inocentes, imágenes desoladoras de niñas obligadas a cubrirse la cabeza que lloran al tiempo que se nos recuerda que serán vendidas para el comercio sexual en Europa. Punto y final.

¿Qué hay de real tras esa amenaza?¿Por qué no hilar fino y continuar la información recabando datos sobre la trata de mujeres y niñas con fines de explotación sexual en Europa?  ¿Nos asusta la venta de menores per se o que se destape la «suciedad» que esconden las sociedades europeas?

Parece que nadie desea profundizar sobre la otra cara de la barbarie de esta noticia, la de la venta de esclavas sexuales, también menores de edad, víctimas de la trata de seres humanos, que nutren las tendencias sexuales de una sociedad deseosa de comprar sexo, incluso infantil.

El negocio de trata de seres humanos está más en auge que nunca. Es considerada la esclavitud del siglo XXI.  Se estima que 2,5 millones de personas están atrapadas en redes de la «esclavitud moderna». Anualmente, 4 millones de personas caen en las redes del tráfico de seres humanos. El  98% de las mujeres víctimas de trata son explotadas sexualmente. El 50% son menores de edad.

Se calcula que las mafias obtienen ganancias que rondan entre los 8 y 10 mil millones de dólares al año de la venta de sus «productos» humanos a nivel global. El primer informe de seguimiento del Plan de Naciones Unidas (2010) reveló que en Europa occidental 140.000 mujeres eran víctimas de la trata de personas con fines de explotación sexual, lo que mueve 2.500 millones de euros anuales.

España, como país consumidor, cuenta con un Plan Integral de lucha contra la trata de seres humanos con fines de explotación sexual, que en sus distintos informes anuales aportan escalofriantes datos de la realidad. El año 2012 cerró su ejercicio con 2.200 inspecciones policiales en los lugares de prostitución, detectándose 12.305 personas en situaciones de riesgo de explotación, produciéndose 566 detenciones y dos únicas sentencias condenatorias.

Según datos del Defensor del pueblo, el mayor número de víctimas de trata detectadas en Europa procede de Rumania, Bulgaria, China y Nigeria. El informe pone de relieve la dificultad para detectar casos de menores víctimas de trata con fines de explotación sexual. «Los datos de menores de edad no son registrados en ninguna base de datos policial, ni se comunica su presencia a los servicios de protección de menores».

Teniendo en cuenta estos datos no puedo sino sumarme al lema «Bring Back Our Girls» para que todas las niñas y mujeres dejen de servir de pasto para el consumo en los miles de burdeles, casas de citas o calles que se llenan de clientes hambrientos por comprar «carne» fresca a bajo coste.

 

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