Feminismo y patriarcalismo/ La guerra no tiene fin

En los países de fuerte presencia islámica, como España, se ha generado una polémica entre tendencias del feminismo sobre la oposición frontal al patriarcalismo, que desde hace milenios viene manteniendo sobre todo a las mujeres en una marcada condición de inferioridad social.

Laura Rodríguez Quiroga escribió en “Cambio 16″ de Madrid una nota sobre el tema, que sin duda se trata aunque no con relación al islamismo en todo el mundo, incluida la Argentina.

AIM 23/05/2011

“Es cuando menos curiosa la reacción de algunas feministas ante el movimiento del feminismo islámico, ya que recurren a fórmulas y frases repetidas hasta la saciedad y que no son sino una muestra de la fobia hacia las religiones y un rechazo a otras maneras de entenderse mujer.

Hay una tendencia a recurrir a la “ley del privilegio” que nos hace sentir afortunadas de habernos desarrollado en sociedades más o menos democráticas.

Señalar con ese dedo inquisidor que nos “culpa” por haber nacido en un contexto geográfico concreto supone una minusvaloración de nuestras luchas y, lo que es más grave, una constante victimización de las “pobres musulmanas sumisas” a las que se tiene que salvar del sometimiento de la barbarie de los hombres fanáticos.

Hace unos meses, Wassila Tamzali aparecía en los medios con un titular fulminante: “El feminismo islámico no existe”, afirmación que se reitera entre determinadas feministas que no hacen sino negar nuestra propia existencia y en consecuencia haber caído en la trampa del patriarcado al conseguir invisibilizar a otras mujeres, denigrándonos, excluyéndonos, privándonos de la voz, del derecho legítimo a la libertad de conciencia, de expresión y en definitiva, usurpando nuestro derecho a ser, a existir.

¿No es eso repetir la misma fórmula absolutista y totalitarista por la que se supone que llevamos tantos siglos de lucha?

Incluso hay quienes muestran su indignación a poner “apellidos” al feminismo.

Sinceramente, soy de la opinión de la necesidad de añadir el adjetivo al feminismo para contextualizar su lucha, no para ser excluyentes. Trabajamos dentro de un marco religioso que intenta deconstruir las exégesis patriarcales que se han hecho del Corán. Condenamos los abusos cometidos en nombre del islam y exigimos la libertad de todas las mujeres, por eso hacemos lecturas inmanentes, para cambiar nuestra propia realidad.

Partir de la idea de considerar todas las religiones misóginas por naturaleza supone como única vía de liberación el abandono de la creencia. Pero, ¿por qué tenemos que aceptar que sean las únicas interpretaciones posibles? ¿por qué no podemos tener el derecho a interpretarlo desde una perspectiva de género?

Dentro de los diferentes feminismos existe un gran abanico de sensibilidades, de realidades y prioridades. No se pueden aportar soluciones homogéneas en contextos diferentes. No solo no es eficaz sino que incluso puede llegar a ser contraproducente.

Es cierto que el islam es utilizado como el paraguas protector para llevar a cabo todo tipo de discriminaciones, pero si lo identificamos como el origen de estas barbaridades, entonces se estará dando la razón a los fanáticos y se incurrirá en el error de lecturas esencialistas de la religión. Y es ahí donde nuestro enfoque difiere.

Para poder luchar de manera eficaz contra el sistema patriarcal debemos entender cómo funciona en cada contexto, y a partir de ahí podremos aportar las mejores soluciones, vengan de los sectores que vengan, seculares y/o religiosos.

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